Ahorrar cuando apenas alcanza el dinero para vivir puede parecer una contradicción. Sin embargo, algunas personas en todo el mundo lo hacen cada día. No porque les sobre el dinero, sino porque han descubierto que ahorrar no depende tanto del ingreso como del enfoque, la organización y el compromiso con un mejor futuro.
Este artículo es para ti, que a veces sientes que lo que ganas se va tan pronto como llega. Que has intentado ahorrar, pero terminas usando el dinero para cubrir emergencias, imprevistos o simplemente para llegar al final del mes.
1. Comienza por cambiar el concepto de ahorro
Muchas veces se piensa que el ahorro solo tiene sentido si se puede guardar una suma grande. Pero la verdad es que ahorrar ₡500 al día es más valioso que no ahorrar nada. El ahorro no es una cantidad, es una práctica. Aunque sea poco, estás reservando algo para ti, para tu tranquilidad futura, para una meta que hoy parece lejana, pero puede hacerse realidad.
2. Hazte amigo de tus números: lleva un registro básico
¿Sabes exactamente cuánto ganas y en qué lo gastas? Aunque suene aburrido, anotar tus ingresos y gastos es una de las herramientas más útiles. Puedes usar una libreta, una hoja de Excel o una app. Al hacerlo, muchas personas descubren gastos invisibles que consumen su presupuesto: recargas, meriendas fuera de casa, antojos, transporte innecesario.
Tip: durante 7 días anota absolutamente todo lo que gastas, desde lo más grande hasta lo más mínimo. Al final de la semana, revísalo con calma. ¿Qué podrías haber evitado?
3. Haz un presupuesto con base en tu realidad (no en la ideal)
No tiene sentido hacer un presupuesto perfecto si no lo puedes cumplir. Haz uno que se adapte a tu realidad actual, por humilde que sea. Divide tu dinero en tres grandes bloques:
- Necesidades básicas: alimentación, alquiler, servicios.
- Gastos variables: transporte, recargas, productos de limpieza, etc.
- Ahorro (aunque sea mínimo): el ideal es al menos el 10% de tus ingresos, pero si no puedes, empieza con lo que puedas. ¡Incluso ₡1.000 a la semana!
Tip: Usa sobres físicos o cuentas virtuales separadas para no mezclar el dinero.
4. Recorta con creatividad, no con sacrificio extremo
No se trata de dejar de vivir, sino de aprender a gastar mejor. Algunas ideas:
- Cocina en casa al menos 3 días más por semana.
- Compra productos de limpieza e higiene en presentación familiar y divide con alguien más.
- Apaga luces y aparatos cuando no se usen.
- Camina o comparte transporte siempre que sea posible.
- Aprovecha ferias y mercados locales.
- Intercambia cosas que ya no uses por otras que necesites.
Ahorrar no siempre es «guardar», a veces es simplemente gastar menos en lo que ya consumes.
5. Evita las deudas que no construyen nada
Una deuda que te permite mejorar tu ingreso (como un curso, una herramienta de trabajo o una bici para ir al trabajo) puede ser útil. Pero las deudas por consumo (ropa, electrónicos, préstamos rápidos) tienden a quitarte más de lo que dan.
Tip: Si ya tienes deudas, enfócate en salir de ellas una a una. Haz una lista, ordénalas por monto o interés, y paga lo más urgente primero.
6. Cuidado con los “gastos trampa”
Un refresco todos los días, una recarga impulsiva, una salida inesperada. No es que sean “malos”, pero si te están alejando de tus metas, hay que prestarles más atención para pensar cómo reducirlos.
Tip: antes de comprar algo que no necesitas, espera 24 horas. Muchas veces, después de un día, ni te acordarás de eso.
7. Busca ingresos complementarios, si es posible
A veces no se puede. Pero si tienes algún talento (cocinar, coser, cortar cabello, reparar cosas, enseñar algo) podrías generar un ingreso adicional ocasional. La clave es no mezclar ese dinero con tus gastos fijos. Si logras algo extra, guárdalo directamente en una cuenta o en tu “fondo para emergencias”.
8. Define una meta concreta y emocional
Ahorrar “por si acaso” funciona poco. En cambio, ahorrar “para comprar una refrigeradora”, “para no pedir prestado a fin de mes”, “para pagar el colegio sin estrés” te da energía. Ponle nombre a tu ahorro. Escríbelo en el sobre o en la cuenta. Es más fácil resistirse a una compra impulsiva cuando tienes un propósito claro.
9. Elige un lugar seguro para guardar tu ahorro
Evita tener el dinero en efectivo en casa si sientes la tentación de usarlo. Hoy en día hay cuentas bancarias sin costos de mantenimiento que puedes usar solo para ahorro. También puedes usar alcancías que no se puedan abrir sin romperse.
10. Ten paciencia y sigue adelante, aunque sea lento
Puede que tardes meses en ver un monto significativo. No importa. Estás construyendo algo más grande que dinero: una relación más sana con tus ingresos, una base para tu futuro. Habrá semanas en que no puedas ahorrar nada, y está bien. Lo importante es volver a intentarlo.
Ahorrar no es para quien tiene mucho, es para quien decide usar lo que tiene con sabiduría. Incluso en medio de las dificultades. No necesitas ganar más para empezar, solo necesitas comenzar con lo que ya tienes.
Recuerda:
Cada vez que eliges no gastar por impulso, cada vez que guardas una parte, aunque sea mínima, estarás dando un gran paso para poder tener esos ahorros que tanto quieres.
Te invitamos a visitarnos y suscribirte en nuestro canal de YouTube donde nos podrás encontrar como: @armonifam.
